
Entré a la carrera cuando tenía 15 años. Una decisión que consideré una locura, pues era muy pequeña, pero sabía que mi personalidad y mi salud me exigía estar en constante movimiento para no enfermar con facilidad. Adicional a esto, mi nerviosismo y ansiedad por la baja autoestima llevó a que fuera todo un reto llevar las riendas de la carrera. Un claro ejemplo de esto fue mi ciclo básico. No fue nada fácil adicional y duró más tiempo a raíz de una lesión en el pie derecho, que me mantuvo varios meses en muletas y citas médicas. Dicha lesión me la hice por el exceso de horas de entrenamiento jugando tenis para lograr conseguir una beca y poder ir a hacer la carrera en otro país, pasé de entrenar 6 horas a 8 horas al día.
Tampoco fue fácil para mi relacionarme con los Principios de la Danza: el Ballet, la danza contemporánea y el jazz, especialmente cuando debía aprenderme las coreografías y presentarlas, soy una persona muy nerviosa. Dentro de este ciclo vimos la clase de somática, la cual me llevó a mi primer acercamiento con la técnica de Feldenkrais y donde inició mi interés por la psiquis.
El cierre del ciclo básico fue la primera presentación que tuve en la universidad, esta experiencia me marcó. Tuve tres semanas inolvidables de preparación, en las que utilice mis nervios a favor del personaje de clown, logré darme cuenta de lo versátil que podría llegar a ser, teniendo un rango vocal impresionante y la capacidad de interpretar cualquier personaje. Como resultado esto me permitió desarrollar mi personalidad y confianza en mí y me enseñó que por más grande que sean tus problemas e inseguridades, te podrás levantar con mayor fuerza y confianza en ti mismo, porque el único enemigo que tienes eres tú mismo.
En mi cuarto semestre inicié el ciclo profesional. Durante este tiempo me ocurrieron cosas que me hicieron cuestionarme varias veces, una de esas fue el no haber podido pasar a un ensamble. Inicialmente traté de llevar la noticia con calma, pero con el pasar del tiempo me preguntaba: ¿qué había hecho mal? y ¿que había de mal en mí?, no demostré mucho mis sentimientos, pues esto me cuesta un poco. Igualmente, durante este ciclo, me costó la técnica de teatro gestual, ya que era más corporal y menos textual. En este punto fui un poco rígida de salir de mi zona de confort, pues ya estaba acostumbrada a textos teatrales como los de Marco Antonio y Cleopatra, Las tres hermanas, Hamlet, El Rey Lear, entre otras. Esta técnica se me imposibilito terminarla por una parálisis en mi tren inferior que me mantuvo dos semanas en la clínica y fue causada por la falta de manejo emocional por la muerte de una mejor amiga. Durante todas estas situaciones, en este periodo me sentía como un pez fuera del agua, pues me sentía desorientada, generando en mí muy poco compromiso para hacer las cosas.
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Autoevaluación

